Y la pieza final fue un llamado al teléfono de Kathryn, era la persona a la que estaba esperando y la situación perfecta, así que era ahora o nunca. Preparó un sobre y se encargó de limpiar cualquier rastro el él, fue hasta el edificio donde Kath vivía y se lo dejó en la recepción.
Cuando Kathryn llegó se lo entregaron. No era raro que recibiera correspondencia, era raro que el sobre no tuviera un remitente. ¿Quizá sería de William? La impaciencia le ganó en el ascensor y lo abrió: nada, solo