Cecil llamó a la puerta de su oficina pasadas las 11 de la mañana.
-Pasa – Kathryn todavía estaba ocupada terminando de leer unos contratos, en una hora tenía una junta con algunos miembros de la Cámara de Comercio y no quería dejar nada pendiente. Planeaba tomarse la tarde.
-Dejaron este sobre para usted, es del Padre William Antón –
¿Un sobre? Que extraño, ¿Por qué William le enviaría un sobre? ¿Acaso era una carta romántica? Sabía que podía ser tierno, pero esto era ridículo.
-Gracias, C