La lluvia sobre Nueva Jersey no era agua, sino un velo de plomo que amenazaba con hundir la ciudad. En el muelle 17, el esqueleto oxidado de un almacén de tabaco se alzaba como un monumento a la decadencia de la familia Moretti. Dentro, el aire olía a salitre, pólvora y al perfume floral de Bella, ahora empañado por el rastro metálico de la sangre.
Luca Moretti ajustó el silenciador de su Beretta con dedos que no temblaban, aunque su pecho era un incendio forestal. A su lado, Enzo, su hermano de