74. La frontera invisible
Algunos caminos no se abandonan. Se cruzan… y se pagan.
El vuelo nocturno
El rugido suave de los motores del jet privado envolvía la cabina con un zumbido constante, casi hipnótico. A través de las ventanillas, la noche era un océano negro salpicado de puntos luminosos, como si el mundo se redujera a la línea brillante de las ciudades a lo lejos. Luca se sirvió un whisky con hielo y lo sostuvo entre los dedos con la naturalidad de alguien acostumbrado a vivir en movimiento.
Frente a él, Nico mi