Los días transcurrieron lentamente mientras Izmir se recuperaba del ataque cardíaco que había puesto en peligro su vida.
Finalmente, después de varias semanas de reposo y cuidados intensivos, los médicos lo dieron de alta para que continuara su rehabilitación en el entorno familiar de su hogar.
Sin embargo, el ambiente en la gran casa de los Ozturk estaba lejos de ser acogedor, una tensión espesa e invisible parecía impregnar cada rincón, una calma que presagiaba la tormenta que sin duda llega