Kerem entró en la habitación poco después, encontrando a Zeynep acurrucada en la cama, su rostro enterrado en la almohada. Se sentó a su lado, su mano acariciando suavemente su espalda.
—Zeynep,¿Estás bien?
Ella se tensó bajo su toque, tratando desesperadamente de ocultar sus lágrimas. Pero cuando se sentó y se volvió hacia él, sus ojos enrojecidos la delataron.
Kerem sintió que su corazón se apretaba al ver su angustia.
—Oh, Zeynep... lo siento tanto. Siento que tengas que pasar por esto, que