El silencio dentro de la habitación comenzaba a resultar insoportablemente aburrido.
Después de que Dave se marchara hacía ya tres horas, Elyn no había hecho más que caminar de un lado a otro observando las paredes de mármol. El enorme televisor frente a ella no despertaba el menor interés. El aburrimiento, mezclado con la ansiedad, empezaba a devorar lentamente sus pensamientos.
Para distraerse de la tensión que reinaba en la mansión Moreno, tomó su viejo portátil de dentro de su bolso. Se aco