Emilio toma la camisa del suelo, saca su móvil y atiende una llamada.
Rebecca retrocede al escuchar, cuando –con una voz casi inaudible– Emilio nombra a su interlocutora:
—¿Qué ocurre Carmina, por qué me llamas?
La pelicastaña regresa hasta la cama sigilosamente, mientras él conversa en voz baja. Carmina le pide verlo, necesita hablar con él y se escucha desesperada. Para Emilio es difícil negarle su apoyo sobre todo cuando ella le asegura que su padre descubrió la traición de su madre.