Detengo el auto; bajo del coche sosteniendo un ramo de jazmines blancos para ella. Camino hacia su tumba.
Me inclino, retiro el ramo de flores viejo y coloco uno nuevo en el jarrón.
—Hola, mi princesa, te traje las flores que tanto te gustan —dijo observando su imagen sonriente.
Me siento en el pequeño banco de mármol que mandé a construir al lado de su tumba. Usualmente converso con ella por largas horas, es la única que siempre me escucha en silencio, la única que me entiende.
—Quiero p