Emilio baja de su coche y se encamina hasta la entrada de la mansión, encontrándose con su chofer, quien al verlo, se aproxima a él.
—Sr Emilio, que bueno que llegó. —dice agitado.
—¿Qué ocurre Nacho? —pregunta con el entrecejo fruncido.
—Es su prometida.
—¿Qué ocurre con ella?
—Se cayó por las escaleras, señor.
—¿Qué dices? ¿Qué le pasó? —pregunta visiblemente angustiado.
—No lo sé, el médico está con e-
Emilio entra a la mansión dejando al joven con la palabra en la boca. Sube las es