—¿Qué es lo que ocurre, Benavides? Termina de decirme por Dios. —explota Emilio exacerbado por la angustia.
—Siéntate Emilio —responde con absoluto control de sus emociones, el médico.— Los exámenes que le realicé a tu prometida, siguen arrojando algunos números bajos, que aunque no son alarmantes, deben ser considerados. Esto para evitar a tiempo una enfermedad irrevertible.
—Explícate mejor, joder. El médico aquí eres tú. Dime qué es que tiene Rebecca.
—Puede ser un principio de Leucopeni