—Quiero que todos ellos se marchen, todos excepto ella. De Rebecca Cervantes me ocuparé yo —espeta.
—Bien, Emilio, yo me ocuparé de ello. Pero no puedes permitir que la herencia vaya a caer en manos de una bastarda. ¿Me lo prometes?
Emilio lo mira con dejadez y sale de la habitación de su hermano sin darle una respuesta afirmativa.
—¡Imbécil! —masculla Enzo.
En tanto, en su habitación Rebecca comienza a recoger lo poco que queda de sus pertenencias. Por suerte para ella, aún la maleta qu