Obnubilado por aquella información, Emilio sale del bar, sin permitirle a Antonella, la oportunidad de tramar un plan para separarlos.
Aquella absurda idea no tiene cabida en un hombre como él. En lo único que piensa es en encontrar a su rival y confrontarlo.
Sube a su coche y conduce hasta la clínica con intenciones de exigirle a Borjas, una respuesta sincera sobre lo que estaba pasando entre él y su mujer –su esposa, esa mujer a quien tanto amaba.
Al llegar al edificio, baja de su coche