Esa misma noche, luego de la cena, Yolanda se despide de Sofía y Rebecca, quienes junto a Emilio la acompañan hasta el coche.
—Cuídate mucho madrina —grita desde la acera la pequeña al ver que Nacho pone en marcha el auto.
Rebecca y Emilio cruzan miradas y sonríen ante la ingenuidad de la niña.
Emilio levanta a su hermana, entre sus brazos y Rebecca camina detrás de ellos rumbo a la casa.
—Me ocuparé de llevarla a su habitación. —dice Rebecca.
—Yo lo haré —replica él, en tono suave.
El