La paz tenía una forma extraña de sentirse.
A veces cálida.
A veces silenciosa.
Y otras veces… inquietante.
Porque después de vivir tanto tiempo sobreviviendo al caos, una parte de mí todavía no sabía cómo confiar completamente en la calma.
…
Aquella mañana desperté con ansiedad.
No intensa. No paralizante.
Pero ahí estaba.
Esa sensación incómoda bajo la piel que hacía que mi pecho se sintiera apretado sin razón clara.
Abrí los ojos lentamente mientras el sonido lejano de Bogotá comenzaba a lle