Faltaban dos días para la presentación de la colección.
Y por primera vez en años… no quería desaparecer antes de un evento importante.
Eso, por sí solo, ya decía demasiado.
Antes de cada desfile grande mi cuerpo reaccionaba igual: ansiedad constante, insomnio, irritabilidad y esa sensación insoportable de que cualquier error podía destruirlo todo.
Vivía cada lanzamiento como una batalla.
Ahora no.
Había nervios, claro. Era importante. Pero ya no sentía que mi valor entero dependiera de una sol