[Narrado por Casey]
La adrenalina se disolvió en el camino de vuelta, dejando solo la amarga resaca de la rabia. Sentía un respeto forzado por Spencer –o Rogue– por la precisión de su victoria, pero eso no borraba la traición de la apuesta. Él había arriesgado mi seguridad y mi dignidad para salvar su orgullo y su coche.
Llegamos al penthouse en un silencio tenso. Subimos al ascensor privado. La cercanía era asfixiante.
—Te atreviste a apostarme —dije, mi voz apenas un susurro de incredulidad.