Keith Anderson
Me desperté con esa idea en la mente: Aceptar la propuesta de John…―Un perfecto desconocido que entró a mi casa sin permiso―, pero mi instinto me decía que no. La verdad era, que no podía confiarme.
Estaba viviendo un situación realmente, rara.
¿Podría confiar en John?
¿Y si confiaba y después no era lo que yo pensaba?
«Ese será un riesgo que correrás, Keith» Objeté mentalmente.
Y es que, por una extraña razón, sentía que podía confiar en él. ¿Por qué? Ni yo misma lo sabía.