Las risas de esos pequeños no hacían más que avivar su aura depresiva, sabía que pagaría caro las consecuencias, sobre todo porque a la boda fueron invitados casi todos, inclusive sus compañeros de escuela, los cuales ahora le apodaban…
¡Niño Flor!
Exacto…
Quiero morir… —susurro el pelirrojo, sobre todo porque después de la boda quería una cosa, sacarse ese estúpido traje de color blanco, pero que cosas, sus padres en venganza por la vergüenza en el altar, no lo dejaron—
Aprendería a omitir com