Amo a Frank, amo a Armand, son mis vidas y ahora estoy haciendo mi vida propia aquí, con ellos, no los dejare por tus caprichos, ya no te amo Gustav, todo ese mágico brillo en un cuento de hadas que se supone terminaba en una historia feliz se acabo, comencé otro cuento para esta vez sí tener un buen final, ya no soy esa niña inmadura que se apegaba a ti por protección y amor –termino la rubia quien enseguida tomo la mano del pequeño Armand y sin saber porque motivo este bajo la cabeza levement