Ya se hacía tarde, quedaban apenas la mitad de todos los invitados que habían asistido, muchos se retiraban ya cuando sus niños tenían un accidente, se dormían o simplemente tenían que hacer otra cosa y retirarse. El cielo estaba bastante rojizo, los pequeños jugaban a la escondida, nadie sabía dónde estaba cada uno para darle más realismo al juego.
En cierta terraza que daba al patio estaba la rubia contemplando el gran patio de aquella enorme mansión, jamás pensó que existiría un lugar así en