Le llevó muy poco dar con el lugar, al que llegó atrayendo la mirada confusa de Ignacio al no verla con Salomé.
—Hola Ignacio, tengo lo que indicó, ¿podemos darnos prisa?
—¿Dónde está mi hija? —preguntó alarmado e ignorando el resto.
—Con una amiga.
Violet intentó caminar y la sujetó por el brazo.
—¿Es de confianza esa persona?
Violet lo miró confusa.
—Salomé está bien cuidada, ¿vamos a realizar el trámite?
—Ok, para la próxima la trae, no veo la necesidad de dejarla si venía a verse conmigo.
V