Ella sonrió.
—Tal vez podamos, pondré unas almohadas, usted dormirá de un lado, yo del otro.
Él asintió, se quitó los zapatos y se incorporó del lado derecho de la cama.
Violet se metió al baño, retiró su maquillaje, usó una pijama de pantalón largo, camisa, se metió al lado libre.
—Bonita madrugada Ignacio.
—Dulces sueños, Violet.
Ignacio había cerrado los ojos, intentaba dormir, pero no conseguía hacerlo, pensativo, se giraba de un lado a otro.
Violet tampoco había podido dormir, pero permane