8. El Sr. Brown no es para mi
Steve estaba sumamente agotado y con hambre.
La verdad era que podía pedir comida para llevar en la oficina, pero ya se quería regresar a su casa y pasaría por la cocina, como otras veces, a picar lo primero que viera frío en la nevera.
Cuando abrió la puerta de entrada, un olor lo recibió.
El olor a comida caliente recién hecha, el olor a hogar.
Solo cuando su esposa estaba viva, lo esperaba hasta tarde y le tenía preparado algo ligero, para que él se fuera lleno a la cama.
No sabía que extr