Cap. 35 Luna de miel
Mareska miraba como había cambiado el paisaje y se volvía frío con los minutos. Helena le señalaba a Mareska unas cabañas a lo lejos.
—Allí hay chimenea y se toma el mejor chocolate de todos.
—Suena genial.
—Nos viene bien un poco de frío y un chocolate caliente.
Cuando llegaron los esperaban para llevarlos a las cabañas que ocuparían, Mareska le acomodó el gorro a la niña y Cardenal le dijo a su amigo.
—Iré a la cabaña de junto.
—¿Por qué?
—Quiero que se entiendan, ya con la nena es complicado.