—¿Tienes conexión a Internet?— preguntó Belinda. —Parece que haría las cosas mucho más fáciles.—
—No. En casa no,— dijo Edmond. —Te estoy quitando mucho tiempo, ¿verdad?—
—No, está bien. Es que no quiero malgastar tu tiempo si no estoy sirviendo de ayuda. Se que no te queda mucho,— le dijo Belinda.
—He estado al teléfono contigo cinco minutos y ya me has ayudado a solucionar más de lo que he sido capaz en todo el día.—
Mientras Edmond hablaba, Belinda continúo leyendo por encima el formulario q