Belinda intentó no pensar en la acción ilegal que había cometido haciéndose pasar por una figura de la ley. Pero su fechoría no dejaba de escurrirse entre sus pensamientos. Le atormento todo el fin de semana y el lunes amaneció con los raros rayos del sol.
—Voy a ir al infierno, — le susurró a su reflejo mientras se preparaba para ir a trabajar.
Pero cuando vio a Anthony entrar en la clase más tarde esa mañana, sintió justificado lo que había hecho.
Y mucho más cuando revisó su buzón de voz des