Otro día, otra actuación, otro amanecer de cosas nuevas, luego de una larga noche necesitaba un día de paz, ahí estaba en la cocina de su nueva casa intercambiando un dialogo con su marido.
Vaya maridito.
Si lo de anoche solo fue, ESO una noche, ¡lo que le esperaba! El tiempo que durase todo.
Lo bueno era que paciencia le sobraba o al menos eso quería pensar.
—Bueno ya me voy, regreso para el almuerzo — dijo su flamante esposo falso.
—Ajá lo que digas— decía Aurore mientras comía un plato de fr