Mundo ficciónIniciar sesiónEra una mañana clara y cálida, de esas que invitan a abrir las ventanas y dejar que el sol inunde la casa. Los pájaros trinaban entre los árboles del jardín, y una brisa suave movía las cortinas con ritmo pausado, como si la naturaleza misma tratara de acariciar el alma de quienes habitaran allí.
Camila no esperaba visitas. Estaba en la cocina sustituyendo a Marta con unos frascos de mermelada cuando escuchó su nombre. Marta, desd







