Dante Volkov estrelló el vaso de cristal contra la pared de su oficina. El sonido del vidrio rompiéndose no fue suficiente para acallar la voz de Isadora resonando en su cabeza: “Inaceptables para alguien de mi nivel”.
—Dante, amor, cálmate —dijo Sonia, entrando en la oficina con un paso vacilante. Ya no lucía la sonrisa triunfante de la gala—. Matthew Steele ha blindado todas las cuentas de la división tecnológica. No solo no podemos comprarla, sino que están auditando nuestros contratos anter