Capítulo 64. ¡Tenemos un contrato!
El sonido metálico de la cremallera de la pequeña maleta de mano resonó en la habitación del hospital como el inicio de una cuenta regresiva. Becca se tomó un momento para apoyarse contra la mesa auxiliar, respirando hondo. Se había quitado la bata de clínica para ponerse unos pantalones deportivos holgados y una camiseta de algodón suave. Se recogió el cabello en una coleta alta, intentando con ese gesto mecánico recuperar un poco del control que los últimos días le habían arrebatado.
Estaba