Capítulo 6. Debes empezar a amarte a ti misma.
El penthouse de la Quinta Avenida era un monumento al minimalismo y al poder. Techos altos, cristales que envolvían la ciudad y un silencio que, tras el caos de la boda, se sentía casi sólido. Becca entró primero, escuchando el eco de sus propios tacones sobre el mármol negro. Al fondo, las luces de Nueva York brillaban como diamantes esparcidos, pero ella no podía disfrutar de la vista. Las palabras de Connor en el auto —"Necesito mi heredero"— seguían golpeando su mente como un tambor.
Antes