Capítulo 29. Se bien lo quiero en mi vida
Connor permaneció en el pasillo, con la espalda apoyada contra la pared fría, escuchando el eco del portazo y el giro final de la llave de Becca. En su mano, el ejemplar de The Post crujía bajo la presión de sus dedos, convirtiendo la imagen de aquel beso robado en un amasijo de papel sin valor, aunque el daño ya estaba hecho. Respiró hondo, intentando que el oxígeno calmara el fuego que le subía por la garganta. La furia no era solo contra Jazmín o contra su madre; era una furia sorda contra s