Mundo ficciónIniciar sesiónAlberto Santana Jr. había creído, en algún punto de su vida arruinada y reconstruida, que conocía todos los sabores posibles de la humillación. Había probado la amargura del alcoholismo mientras su hermano Ricardo lo observaba con desprecio desde su trono corporativo. Había masticado la vergüenza de cada puñetazo que le había dado a Elena, cada m







