Mundo ficciónIniciar sesiónLa sala de espera del Hospital Monte Sinaí olía a desinfectante y a desesperación. Las luces fluorescentes parpadeaban sobre las baldosas blancas que reflejaban cada sombra, cada movimiento nervioso de los cuerpos que esperaban noticias que podían cambiar sus vidas para siempre. Michaela Torres Santana estaba sentada en una silla de plástico azul, con las manos entrelazadas tan







