Mundo ficciónIniciar sesiónEl certificado de nacimiento descansaba en la mesa del hospital como acusación silenciosa, con sus bordes amarillentos y sus sellos oficiales burlándose de Nick con promesa de verdades que no podía verificar sin destruir lo que quedaba de su comprensión de quién era. Sus dedos trazaban las letras una y otra vez—Giuseppe Moretti—como si la repetición pudiera de alguna manera transformarlas en el nombre que esperaba ver: Alessandro Santana.
—¿Cómo es posible? —La pregunta salió como susurro, con su voz apenas audible sobre el zumbido de las máquinas de monitoreo que todavía rastreaban sus signos vitales







