No quise avisarle a nadie que ya había llegado, podría darle el vestido a Dany mañana, además ya eran las once de la noche.
En cuanto pisé el interior de mi casa me sentí aliviada, aquel drama había quedado atrás, y así debía quedarse. Subí a mi habitación, me puse cómoda y saqué la ropa de mi maleta para lavarla mañana.
Fui hasta la habitación de mis hijos, que falta me habían hecho, me acurruqué en la cama de Alice y abracé la manta de Tony, entonces, dormí tranquilamente.
Al día siguiente m