Después de que llegamos me metí a mi habitación y me di una ducha larga y tendida, me quedé un largo rato en bata, viendo las fotos de mis bebés, el único motor que necesitaba en este momento y aguantar estas putas horas.
Marcell vino a la habitación a decirme que Adam me esperaría a las seis y media, me tendió una bolsa oscura, dentro un vestido rojo y sandalias a juego.
Me dejé el cabello suelto, ese maldito vestido me quedaba demasiado ceñido, incluso mis pechos solo estaban medio descubiert