Silencio. Tensión. Algo oscuro pasó por el rostro de Vincent… hasta que rodó los ojos y suspiró con fastidio.
—¿En serio? —bufó—. Joder, sabía que volvería a meter sus narices.
Antes de que pudiera decir algo más, un hombre entró con una gran sonrisa en el rostro, vestido con un traje demasiado colorido para la ocasión y con una expresión de total despreocupación.
—¡Vinny, hermano del alma! ¡Hermanito del crimen y la mala vida! —exclamó el recién llegado, abriendo los brazos como si esperara un