C82. Semillas de discordia.
Sebastián Ferrari
El chirrido de los frenos del coche de Nick rompió el silencio de la entrada de la villa. Él acababa de cumplir los dieciocho y manejaba con esa arrogancia de quien se siente dueño de las calles de Palermo, pero para mí, ese coche era solo el escape que necesitaba para no asfixiarme entre las paredes de mármol de mi casa. Me subí al asiento del copiloto de un salto, cerrando la puerta con una violencia que hizo vibrar el tablero de instrumentos.
—¡Eh, fiera! Que todavía lo est