Capítulo 1. El precio del acero.
Lidia cerró la puerta. El cerrojo hizo un clic metálico.
Habían pasado tres meses desde que llegó a América. Tres meses desde que su hija salió de la incubadora. Ahora estaban en su primer apartamento alquilado. Cuatro paredes blancas. Un suelo rayado. Olía a pintura barata. Había un colchón tirado directamente sobre el suelo en la esquina. A su lado, una cuna de madera usada.
No había muebles. No había lujos.
Pero era suyo. Pagado con su propio sueldo.
Victoria soltó un llanto agudo desde los