Mundo ficciónIniciar sesiónEra un fantasma. Un fantasma que caminaba hasta el muelle y de vuelta, todas las mañanas y todas las noches.
Habían esperado algo más, pero el llanto histérico de Mía había terminado en el momento justo en que Carlo Di Sávallo había cubierto a Leo con la sábana. Después de eso el silencio había dominado cada uno de sus actos.
Se había negado categóricamente a hacer un funeral. Le hab&iacut







