Mundo ficciónIniciar sesión—Siéntate, ya fue suficiente, tienes que descansar.
Leo le quitó a Mía la taza de la mano y la obligó a sentarse un momento. Llevaba toda la noche dando vueltas por la habitación, aunque no era la única. Sam tenía más ojeras que una lechuza, Guido tenía el cabello completamente revuelto, y Liam había armado una fiesta a las tres de la madrugada. Finalmente cuando estaba casi amaneciendo se lanzaron los cuatro s







