Mundo ficciónIniciar sesiónDebían ser cerca de las dos de la madrugada cuando Mía llegó a la caseta de seguridad que rodeaba la casa de sus padres. Arrastraba las piernas porque ni siquiera las sentía, y agradeció en el alma que fuera Bruno quien estuviera de guardia esa noche. Era uno de los más jóvenes del equipo de seguridad y en los cuatro años que llevaba al servicio de sus padres había demostrado que aparte de ser leal también era







