Estaba sentada en la cama, aun procesando las palabras de Michele. Quería casarse conmigo de nuevo. Fue una sorpresa tan grande que apenas podía articular una respuesta coherente. Él dijo que quería empezar de nuevo, y la idea de un nuevo matrimonio parecía tentadora. Lo miré, sin palabras, tratando de asimilarlo todo.
"Pero dijiste que ya estábamos casados", logré decir finalmente, mi voz cargada de incredulidad.
Michele me miró a los ojos, con expresión serena y decidida.
"Sí, lo somos", asin