Mundo de ficçãoIniciar sessãoCaminaba junto a Michele, apretando firmemente su mano mientras nos dirigíamos al ascensor. El imponente edificio parecía envolvernos con su aura de misterio y seriedad, y yo me sentía pequeña frente a su grandiosidad. Las puertas del ascensor se abrieron con un suave sonido, revelando el nombre del Dr. Tommaso Esposito grabado en la pared de la entrada al piso al que nos dirigíamos.
Al ver el nombre del médico, una punzada de curiosidad surgi&







