Diez de la mañana del día sábado. Me estiro me levanto y toco mi nido, al que le llamo cabello. Bostezando me dirijo al lava manos y empiezo mi rutina de limpieza. Cuando estoy lista, me coloco mis licras negras y una camiseta deportiva con un gran corazón en el frente.
Seguro piensan que voy a hacer ejercicio.
Déjenme reírme.
No, no es así.
A este vestuario le llamo: Fin de semana.
Bajo porque mi estómago ruge, no porque me quiero encontrar al guapuras de Anibal. No, para nada. Tampoco me puse