—¿Cómo está? —indaga Nicolás a su Alfa cuando entra en la oficina.
Ace deja escapar un profundo suspiro mientras se levanta del sofá.
En cuanto entró en esa sala de torturas y la vio cubierta de sangre y moretones como resultado de lo que los guardias le habían hecho, se sintió culpable, como un pecador. No les pidió que la torturaran hasta ese nivel y los iba a castigar por eso. Sus moretones se han curado rápidamente gracias a las habilidades curativas del curandero de la manada, pero todavía