—Usted llamó. —Fue todo lo que logró decir.
—Sí, lo hice —respondió Tatiana con una sonrisa alegre. Se hizo a un lado de la puerta y le indicó a Gisele que entrara al dormitorio.
Gisele, que todavía estaba perpleja acerca de por qué Tatiana la había convocado repentinamente, entró sin vida en el dormitorio.
No le agradaba Tatiana.
Se le ponía la piel de gallina cada vez que estaba en su presencia.
Estar en la misma habitación con Tatiana la asfixiaba, pero no podía decir nada. Ella sólo tenía q