—¿Cuándo fue la última vez que me vinculaste o me visitaste? ¿Dos meses? ¿Cinco años? ¿Seis siglos? ¿Un milenio? —Alina, la prima de Tatiana, criticó a través del enlace en el momento en que conecto el enlace mental.
—Alina, cálmate.
—Jovencita, no te atrevas a decirme que me calme. Me tienes muy preocupada y ni siquiera pude vincularte mentalmente porque no tengo permiso. Tú eres la única que puede hacerlo o darme la señal para hazlo, pero no lo hiciste.
—¡Pero ahora sí! Y no hay nada de qué p